Política de privacidad

simpleranking.app no tiene cuentas ni formularios de registro: nunca te pide tu nombre real, el correo ni ningún otro dato personal (si pagas alguna tasa, que es opcional, la tarjeta y el correo te los pide Stripe en su propia página; si escribes tu propio nombre en la lista, ver más abajo). Para funcionar, necesita reconocer tu navegador y recordar lo que pasa en la lista. Esto es lo que se guarda y para qué.

Responsable

Fernando Marcet Manrique (NIF 45551484F), Calle Colegio, 23, 35500, Arrecife, Las Palmas. Contacto: info@simpleranking.app.

Qué se guarda

Tu dirección IP no se guarda con nada de esto. Solo se usa en memoria para frenar peticiones masivas: unos segundos, o hasta 24 horas con los intentos fallidos de resguardo (ver más abajo). Como cualquier web, el servidor puede guardar registros técnicos de acceso (dirección IP, fecha y página pedida) durante un tiempo limitado, solo por seguridad.

Las visitas a la web se cuentan con un sistema propio, sin cookies y sin guardar tu dirección IP: la página, la web de procedencia, el tipo de dispositivo y de navegador, el idioma y el tiempo en la página. El identificador anónimo con el que se cuentan los visitantes únicos cambia cada día. Las visitas en bruto se borran a los 400 días.

Para mejorar el juego guardamos además estadísticas propias de uso, ligadas a tu ficha (la misma cookie sr, sin cookies nuevas): qué haces en la página y cuándo (dónde pulsas y si algo respondió, cuánto y a qué velocidad bajas, qué ventanas abres y cierras, cuándo te vas), tu puesto, los puntos que ganas o pierdes, qué tipo de respuesta te dio la voz y si usas móvil u ordenador. Lo que escribes no se guarda aquí. Solo sirven para ver dónde cuesta entender el juego, no se ceden a nadie y se borran a los 90 días.

Qué ven los demás

Tu fila de la lista: el nombre asignado (o el que escribas), la bandera de tu país, los adornos que elijas (símbolo, tinta, mote o marco), tus puntos, las cifras de las columnas y una flecha con lo que has subido o bajado desde tu visita anterior. Además, quien abra tu expediente desde tu fila ve una copia para consulta: tu categoría, cuántos logros tienes y en qué estanterías, seis de ellos, los tres últimos (con hace cuántos días), cuántos ahijados tienes y la frase que elijas como declaración. Nunca ve tu número de expediente real, el resguardo, lo que la lista recuerda de ti ni lo que le escribes. Puedes reservar tu expediente desde tu carpeta: entonces solo se ve lo que ya enseña tu fila. De los expedientes que abres, la lista solo anota cuántos y qué logros te has quedado vistos. Cualquiera puede apuntarte en su agenda desde tu expediente: se guarda en su ficha tu identificador público (no el de tu cookie) para encontrarte en la lista, y la lista le avisa si le adelantas o si ese día has conseguido algún logro (sin decir cuál; si tu expediente está reservado, eso no). No se te avisa de quién te sigue.

Tu nombre propio en la lista

Puedes cambiar el nombre asignado por uno que escribas tú (el número se queda). Lo ven todos en tu fila y sale en las imágenes que compartes. Antes de aceptarlo, lo revisa un filtro automático en nuestro servidor y se envía solo ese texto al servicio de moderación de OpenAI, que dice si es ofensivo; no se envían ni tu cookie ni tu dirección IP, y OpenAI no lo usa para entrenar sus modelos. La lista guarda el nombre en uso, cuándo y cómo lo conseguiste (por categoría o pagando la tasa), los intentos del día, cuántos se rechazaron y, si se retira alguno, el último retirado. El titular puede revisarlo y devolverte a un nombre al azar. Por favor, no escribas tu nombre real completo ni datos personales: es público.

Hablar con otras personas de la lista

Se puede llamar a otras personas de la lista y hablar con papeletas hechas de piezas cerradas (frases fijas, banderas, símbolos y cifras de la propia lista); no se puede escribir nada libremente. Casi siempre contesta una respuesta con guion. Las conversaciones no se guardan: la lista solo anota con quién has hablado ya (una huella corta del nombre y la bandera), algunas cuentas y las piezas que has aprendido. Si alguien no contesta, puedes dejarle una papeleta: se guarda, con tu nombre asignado y tu bandera, hasta que le llegue en su siguiente visita, y después en su buzón de recados (los 10 últimos, como mucho 30 días), para que pueda releerla y devolverte la llamada. Mientras la página está abierta y a la vista, el servidor sabe (solo en memoria, sin guardarlo) que estás conectado, para que te pueda llegar la llamada de otra persona; una llamada en curso vive solo en esa memoria y desaparece al acabar.

Escribirle a la lista

A veces se le puede escribir a la lista. Para contestar, la web envía lo que escribes a OpenAI y, si OpenAI falla, a Anthropic, junto con lo que la lista necesita para responder (cómo te trata, tu puesto, los días que has vuelto y lo que recuerda de conversaciones anteriores). No se envían ni tu cookie ni tu dirección IP. Las dos empresas lo tratan por cuenta del titular como proveedoras del servicio, en Estados Unidos, con las garantías del Marco de Privacidad de Datos UE-EE. UU. y cláusulas contractuales tipo; según sus condiciones para empresas, no lo usan para entrenar sus modelos y solo lo conservan un tiempo limitado, por seguridad.

Lo que escribes no se guarda tal cual: la conversación se queda unos minutos en la memoria del servidor y desaparece. La lista solo conserva durante 30 días una nota breve de qué iba (ocho palabras como mucho, sin nombres ni cifras) y la cuenta de cuántas veces le has escrito. Por favor, no escribas datos personales.

Enlaces que compartes

Cuando remites algo desde la lista, el enlace lleva tu identificador público: el que ya identifica tu fila en la lista, nunca tu cookie. Si alguien llega por él por primera vez, una cookie técnica de corta duración (sr-de) apunta de quién era el enlace hasta que se registra su primera visita, y la lista guarda entonces que llegó por ti, para poder contarlo. Esa nota se borra con cualquiera de las dos fichas.

Tu resguardo

Tu expediente tiene un resguardo: un código aleatorio de doce caracteres, guardado con tu ficha, para recuperarlo en otro navegador o dispositivo sin correo ni contraseña. No es tu identificador público ni sale en nada de lo que compartes. Quien lo tenga puede entrar en tu expediente, así que no se lo des a nadie. Si entras con él desde otro sitio, los dos dispositivos comparten la misma ficha. Puedes anularlo y pedir otro cuando quieras: el anterior deja de valer y tus otros dispositivos salen del expediente. El enlace para otro dispositivo lleva el código detrás del signo #, así que nunca llega al servidor ni a las estadísticas de visitas, y la página lo quita de la barra de direcciones en cuanto lo lee. Para que nadie pueda adivinar códigos, los intentos fallidos se cuentan por dirección IP, solo en memoria y durante 24 horas como mucho. Si presentas un resguardo en un dispositivo cuya ficha empezó ese mismo día, esa ficha se borra; si es más antigua, se queda como está, con su propio resguardo.

Pagos

Las tasas, los certificados y los donativos son siempre opcionales. Los pagos los procesa Stripe (Stripe Payments Europe, Ltd.), que pide la tarjeta y el correo en su propia página y con su propia política de privacidad (stripe.com/es/privacy): simpleranking.app nunca ve ni guarda tu tarjeta. Aquí se guarda qué has pagado, el importe, la fecha, la referencia del pago en Stripe y, en un certificado o una copia compulsada, lo que consta en el documento (el nombre asignado, el país, el número de expediente, el puesto, los puntos y la fecha y, en la copia, tus logros). Quien tenga el enlace de un certificado o de una copia puede verlo; el enlace solo se comparte si lo compartes tú. Stripe conserva los registros de pago que exige la normativa fiscal; aquí se borran con tu ficha.

Publicidad

Las páginas de población mundial (nunca la lista) muestran anuncios de Google AdSense. Ahí Google puede usar cookies y tecnologías parecidas para mostrar y medir anuncios, personalizados o no, solo con el consentimiento que des en su aviso. Más en la política de cookies y en la política de Google.

Para qué y con qué base

Estos datos solo sirven para que la lista funcione contigo: tu puesto, lo que te dice la voz, lo que recuerda y lo que encuentras. No se usan para publicidad, no se venden y no se ceden a nadie salvo a los proveedores citados. Base legal: la prestación del servicio que usas (art. 6.1.b RGPD), incluido lo que pagues; las obligaciones legales que acompañan a los pagos (art. 6.1.c RGPD); y el interés legítimo en que funcione bien, no se abuse de él y mejore con sus propias estadísticas de uso (art. 6.1.f RGPD).

Encargados del tratamiento

El proveedor del servidor donde se aloja la web, OpenAI y Anthropic para contestar a lo que escribes, OpenAI para revisar los nombres que escribes, y Stripe para los pagos. No hay herramientas de analítica de terceros; la única publicidad, en las páginas de población, es la de Google.

Cuánto tiempo

Tu ficha se conserva mientras sigas viniendo. Si pasan dos años sin una visita, se borra sola, con todo lo que la lista recuerda de ti; también puedes pedir que se borre antes. La cookie caduca a los dos años de tu primera visita. La nota de las conversaciones y los recados que te dejen (en tu buzón) se borran a los 30 días; de lo que te ha dicho la lista solo se guardan las 40 últimas frases, y de los recuerdos, los últimos de cada tipo. Las estadísticas de uso se borran a los 90 días.

Tus derechos

Puedes acceder a tus datos, rectificarlos o suprimirlos, oponerte a su tratamiento o limitarlo y pedir su portabilidad escribiendo a info@simpleranking.app. Como no hay cuenta, indica tu número de expediente: aparece al abrir la carpeta de la cabecera de la lista. Si borras las cookies del navegador, la lista te recibe como a alguien que acaba de llegar, salvo que presentes tu resguardo. Si crees que no se han tratado bien tus datos, puedes reclamar ante la Agencia Española de Protección de Datos (aepd.es).

Edad mínima

La web está pensada para mayores de 14 años. Si tienes menos de 14, pide permiso a tu padre, madre o tutor antes de usarla, sobre todo antes de escribirle a la lista.